PERFIL DE INGRESO
- Salud física y psíquica, avalada por estudios clínicos y psicológicos
Ser mayor de edad (18 años).
Capacidad de relacionarse con ambos sexos de forma adecuada y madura de acuerdo a su edad. Tal madurez lo capacitará para situarse en una relación correcta con hombres y mujeres, desarrollando en él un verdadero sentido de la paternidad espiritual en relación con la comunidad eclesial que le será confiada.
Comportamiento viril, identidad sexual masculina definida y en camino de madurez.
Capacidad de desprendimiento, renuncia y generosidad.
Capacidad de convivencia, de vida en comunidad.
Aprecio y aceptación de su familia, cultura y situación social de procedencia.
Sentirse llamado por Dios para la formación sacerdotal misionera.
Sinceridad, honestidad y transparencia en su opción vocacional.
Ausencia de todo tipo de adicciones.
Experiencia básica de un encuentro personal con Jesucristo y su Palabra. Una fe en camino de madurez.
Rectitud de intención y gusto por la oración.
Deseos profundos de ser santo. Entendiendo que Santo no es el que nunca cae, sino el que cayendo sabe levantarse y aprende la lección para no volver a caer.
Profundo amor y devoción a nuestra Madre la Santísima Virgen María, consagrando su vida y vocación en sus manos maternales.
Tener un profundo y genuino amor a nuestra madre y maestra la Iglesia de Cristo.
Dispuesto a donarse para la misión de la Iglesia Universal, siendo capaz de entregar su vida como sacerdote misionero.
Deseos sinceros de vivir el carisma de los Misioneros Hijos de la Pureza Trinitaria en su propia persona.
Fomentar los actos piadosos como el rezo del santo rosario diario, práctica del ayuno, oración y visitas al Santísimo.
Dejarse acompañar por el director espiritual con entrevistas mensuales.
Cultivar la lectura espiritual en su vida diaria.
Para ingresar debe haber concluido la preparatoria o nivel superior.
Aprecio y gusto por el estudio y la lectura. Procurar buen promedio.
En caso de no contar con la Preparatoria llevará acompañamiento como misionero en familia o interno (según sea cada caso), para ayudarle a concluir sus estudios.
Tener disposición para aprender las ciencias humanas y sagradas.
Hacer uso adecuado de los medios electrónicos (celular, Ipad, computadora) como medios de evangelización y de estudio, evitando caer en la adicción o vicios.
Los que deciden ser célibes consagrados pueden estudiar filosofía y teología sin que ello los lleve al sacerdocio.
Experiencia básica de apostolado en la Iglesia o grupos juveniles.
Gusto por el servicio y la misión apostólica de la Iglesia.
Tener disponibilidad y espíritu de generosidad para la obra de evangelización en la Iglesia.
Deseos de vivir la sencillez evangélica con dignidad.
Amor a la Iglesia de Cristo y obediencia a sus legítimos pastores.
Disposición para fomentar el carisma de la triple pureza en la Iglesia (mente, cuerpo y espíritu) a través de la educación, la evangelización, la catequesis, fomentando la pureza integral en las familias y de modo especial en los jóvenes.
Que tenga amor por el don del celibato sacerdotal al servicio de la Iglesia. Eligiendo entre sacerdotes misioneros o laicos profesionistas misioneros en el mundo.
Que manifieste rectitud de intención y pureza de costumbres.
Que conozca las renuncias que implican la vocación misionera.
Que tenga un liderazgo básico, emocionalmente inteligente, para atraer a las demás personas a Dios.
Es admitido inválidamente quien tenga alguno de los impedimentos señalados en el Derecho Canónico como: menor de edad, vínculo matrimonial civil o religioso, quien entra inducido por violencia, miedo grave o dolo, quien haya ocultado su incorporación a un instituto de vida consagrada o a una sociedad de vida apostólica o simplemente ocultando su propia identidad, etc.






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